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Ciencia ciudadana, otra manera de enlazar la ciencia formal

por Fundación Cequa

Dr. Jorge Acevedo Ramírez, investigador Centro Regional Fundación CEQUA

Existen diversas definiciones de lo que es la “ciencia”, pero para términos de divulgación y de forma simplificada, la ciencia puede ser definida como una actividad (intelectual y/o física) que involucra la observación y la experimentación, teniendo como fin la generación de conocimiento de los que se deducen principios y causas mediante la formulación y verificación de hipótesis de los fenómenos observables en nuestro alrededor.

Esta ciencia ha sido caracterizada por antaño a ser realizada únicamente por los que se hacen llamar “científicos” (hombres de la ciencia), pero en épocas recientes ha tomado fuerza otra modalidad de ciencia, más abierta y democrática, llamada “ciencia ciudadana” que se ha transformado en un importante e incluso fundamental aliado de la ciencia formal.

Esta ciencia ciudadana es el trabajo científico realizado voluntariamente por miembros del público en general (la comunidad), a menudo en colaboración con o bajo la dirección de científicos profesionales y/o instituciones científicas. Pero la ciencia ciudadana no es nueva. Ha habido ciudadanos voluntarios en arqueología, astronomía e historia natural, por nombrar algunas, como colaboradores generando de forma entusiasta datos para los proyectos de investigación hace más de un siglo atrás. Pero es ahora, con el desarrollo de las diversas tecnologías de información y de comunicación con la que contamos actualmente, la ciencia ciudadana ha cobrado cada día más fuerza e importancia en el conocimiento de la naturaleza alrededor de todo el mundo.

La participación voluntaria de los ciudadanos de la comunidad en actividades científicas trae enormes beneficios tanto para la comunidad científica como para la sociedad misma. Muchas preguntas no se podrían responder por falta de presupuesto o por la escala espacial involucrada por el fenómeno de interés, si no fuera por la participación de ciudadanos voluntarios que participan en alguna de las actividades del proceso de la ciencia. Al mismo tiempo, los ciudadanos voluntarios se benefician del conocimiento generado, adquieren una comprensión más profunda y atractiva del trabajo científico, y sin duda es una de las formas más rápidas de educarnos y concientizarnos con nuestro entorno. De esta manera, el ciudadano es un eje clave en el alcance de cualquier investigación más allá de las fronteras del laboratorio o el trabajo de campo tradicional.

Además, la participación ciudadana en los proyectos de investigación es una forma de apropiación social de la ciencia, en la cual los ciudadanos se vuelven los actores principales con la recolección sistemática de datos críticos en la construcción colaborativa del conocimiento. La clave para esta iniciativa es tomar la ciencia con actitud y tener la capacidad de maravillarse y generar preguntas con las cosas o situaciones que enfrentamos todos los días. De esta manera, la ciencia ciudadana depende de una fuerte interacción entre los ciudadanos los cuales aportan su tiempo y sus capacidades para compilar datos a su alrededor; y los científicos quienes aportan sus conocimientos y enseñan métodos tanto para compilación como para el procesamiento de esos datos.

La Fundación CEQUA ha practicado en distintas formas la ciencia ciudadana en la región de Magallanes a través de diversos proyectos e iniciativas, creando o extendiendo una nueva cultura científica, una investigación más democrática, que incluso ha producido algunos papers científicos en revistas destacadas con la participación de estos voluntarios que pueden ser llamados ciudadanos-científicos. Finalmente, la ciencia siempre ha estado presente en la vida cotidiana de cada uno, solo basta tener la actitud y más importantemente tener la capacidad de maravillarse y asombrase con las cosas o situaciones que nos rodea todos los días.

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