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Informaciones relacionadas con las actividades que realiza el Centro Regional Fundación CEQUA.

Especialistas advierten que los glaciares patagónicos están en proceso de retroceso


Especialistas advierten que los glaciares patagónicos están en proceso de retroceso

El 97% de los glaciares en Patagonia está en retroceso. Se trata de un fenómeno que estudian investigadores nacionales y extranjeros y que en Magallanes es analizado por un grupo de especialistas de distintas instituciones entre las que destacan el Centro Regional Fundación CEQUA, el Instituto Antártico Chileno (Inach) y la Universidad de Magallanes (Umag).

La Patagonia es particularmente relevante como reservorio de agua, considerando que el 80% de la masa de hielo del país se concentra en las regiones de Aysén y de Magallanes. Sólo en la Región de Magallanes hay cerca de 16 mil glaciares.

Recientemente la zona se convirtió en noticia mundial al confirmarse dos desprendimientos de hielo desde el glaciar Grey, en el Parque Nacional Torres del Paine, de una extensión de 16 hectáreas y equivalentes a 25 canchas de fútbol.

Inti González Ruiz, glaciólogo de la Línea de Cambio Climático y Variaciones Recientes de Fundación CEQUA, destaca la capacidad de reacción que hubo en la región para detectar y estudiar estos eventos. Advierte que hay un capital humano regional con cada vez más competencias para entender y hacer seguimiento a de cambios en las masas de hielo y sus ambientes. Y señala que la colaboración que se ha generado entre investigadores de instituciones regionales e internacionales permite aspirar a montar una plataforma de observación y monitoreo a largo plazo, porque lo importante no es sólo quedarse con la mirada de la noticia puntual sino de poder explicar en qué contexto está ocurriendo este fenómeno y cuáles son sus implicancias.

En este quehacer se unen instituciones como el Inach, Cequa, Umag e investigadores de la Universidad Austral de Chile (Uach) y de otras casas de estudios de Brasil y Alemania. Todos trabajan en alianza con el objetivo de obtener información que favorezca el conocimiento y la expertise para mantener puntos que contribuyen a la observación del clima.

Ricardo Jaña Obregón, doctor en Recursos Naturales y Glaciología, advierte que “la región es nuestro laboratorio natural y nuevamente este laboratorio natural está bajo la lupa, generando información  relevante que se convierte en un llamado a la toma de conciencia. Lo ocurrido es una oportunidad gigante para estudiar estos fenómenos y nos debe ayudar a estimular la formación de capital humano que pueda comprenderlo

El investigador de la sección Cambio Climático del Departamento Científico del Inach, señala que el fenómeno observado en uno de los sitios turísticos más relevantes del Parque Nacional Torres del Paine hace necesario que la región tome conciencia sobre la importancia de contar con una red de monitoreo sobre el comportamiento de los glaciares. Ello, porque esa información permitirá comprender el destino y el futuro de esas masas de hielo.

“En el caso particular de los últimos deshielos en el Grey, se estima que las lluvias y las altas temperaturas habrían provocado este fenómeno, pero probablemente hay otros factores que intervienen, como por ejemplo cómo está reaccionando la cantidad de acumulación que se estaría produciendo en la parte más alta, lugar que todavía no estudiamos, para poder comprender el balance de masa del glaciar completo. Porque estamos perdiendo masa glaciar aquí abajo pero en los últimos años podría haber aumentado la precipitación sólida en las partes altas. Ahora eso ocurre en el Grey. Pero ¿qué pasa en el glaciar Schiaparelli en Cordillera Darwin, qué pasa más al sur en isla Hoste, qué pasa en la Antártica? Y la pregunta se hace porque esto hay que verlo con una mirada regional”, advierte Jaña.

Plantea que efectivamente el glaciar Grey es uno de los más estudiados, porque cuenta con registros publicados y está emplazado en una zona de interés turístico de gran relevancia para la región.

En 2011 el equipo investigativo compuesto por Ricardo Jaña, Inti González y el doctor Jorge Arigony (de la Universidad Federal do Rio Grande, de Brasil) comenzaron sus estudios en el Grey. Antes que ellos, a partir de los años ’90, otro grupo liderado por Gino Casassa, había iniciado investigaciones con sensores remotos.

“Hoy en día necesitamos la verdad del terreno. Por ejemplo, ¿se aceleró el glaciar en esta pérdida de masa frontal? ¿Qué tanto se afectó el resto del hielo que está más arriba? Son preguntas interesantes de investigar. Todo el mundo piensa que es una masa estática. Pero los glaciares, a medida que empiezan a perder equilibrio, se dinamizan y eso es muy interesante de investigar ahora”, refuerza.

Los especialistas explican que los últimos desprendimientos de hielo en el glaciar Grey son los más importantes de los últimos 20 años en el glaciar Grey. Está el ocurrido en noviembre de 2017 y los dos registrados el 20 de febrero y el 7 de marzo recién pasados. Sin embargo, otros glaciares están perdiendo masa. Y hay que completar el trabajo para poder dimensionar el área perdida.

En áreas como Schiaparelli también ha habido un retroceso y que están ocurriendo cambios importantes, que muestran que la superficie del hielo se derrite un metro por mes. Otros estudios indican valores de pérdida de altura de 7 metros por año en la parte frontal del glaciar.

 “Si queremos tener la información en esos sectores debemos hacer al menos monitoreos una vez al año y mantener balizas en la zona de acumulación”, comenta.

Es hoy la Unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas, la encargada de realizar monitoreos en lugares específicos del país y busca realizar sinergias con grupos de investigación locales para aumentar las necesarias mediciones de terreno en sectores de Patagonia.

Los investigadores cuentan con nociones generales acerca de los glaciares que están perdiendo masa desde sus frentes, pero no hay certeza sobre el nivel de detalle y cómo estas masas de hielo están respondiendo a estos cambios de temperatura, o cómo los frentes de los glaciares están respondiendo al aumento de los lagos o a las variaciones de las mareas.

Ante este escenario, se hace necesario trascender de lo meramente glaciológico y abordar los servicios ecosistémicos y avanzar en la investigación del clima del futuro. En ese sentido, destaca el Programa de Transferencia Científica y Tecnológica para el Modelamiento Climático para la Planificación en la Región de Magallanes, que se está ejecutando con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y en el que Inach es la unidad técnica. Participan varias instituciones con presencia en la región y cuenta además con la colaboración de expertos alemanes. Se plantea como una transferencia de conocimiento a un público objetivo que se presenta entre los estudiantes de postgrado de la Umag y otras universidades, y a los profesionales relacionados con temáticas climáticas. Se está trabajando en la ejecución de una simulación del clima para Magallanes en el periodo comprendido entre los años 2040 y 2050 a una resolución de 2 a 4 kilómetros.

Recientemente culminó el proyecto Gaby-Vasa, exitosa iniciativa cooperación internacional Conicyt-BMBF entre Chile y Alemania, que permitió durante tres años realizar estudios en terreno en los glaciares Grey y Schiaparelli con investigadores chilenos, germanos y brasileños. Inti González menciona que CEQUA ejecuta el Proyecto de Vinculación Ciencia Empresa “Servicios ecosistémicos del fiordo De Agostini”, que ha permitido financiar y ampliar la red de observación glaciológica regional, ya que ha permitido levantar información de terreno en fiordo De Agostini en cordillera de Darwin.

El grupo espera contar con una continuidad en la observación de estos sitios de referencia   a través del financiamiento de proyectos de investigación a los que están postulando, considerando que no cuentan con recursos específicos para realizar programas de monitoreos dedicados a mantener los niveles de observación.

“Requerimos un presupuesto modesto pero necesario para operar, que abarcaría al menos 50 millones de pesos por año”, dice Jaña.

Y González agrega que “si bien ha habido proyectos que logran aportar recursos, no siempre están disponibles, por lo tanto destacó el esfuerzo de los investigadores y sus instituciones, que ha permitido “operar y contar con información sobre glaciares emblemáticos de la Patagonia. Destacamos el apoyo de la Armada y de la Conaf  y además el aporte de empresas locales vinculadas con el rubro turístico como son Cruceros Australis, Expediciones Fitz Roy, BigFoot, Grado 0, por nombrar a algunos quienes aportan con logística muy necesaria para continuar con el monitoreo en la región”.

 

 

 

 

 

El 97% de los glaciares en Patagonia está en retroceso. Se trata de un fenómeno que estudian investigadores nacionales y extranjeros y que en Magallanes es analizado por un grupo de especialistas de distintas instituciones entre las que destacan el Centro Regional Fundación CEQUA, el Instituto Antártico Chileno (Inach) y la Universidad de Magallanes (Umag).

La Patagonia es particularmente relevante como reservorio de agua, considerando que el 80% de la masa de hielo del país se concentra en las regiones de Aysén y de Magallanes. Sólo en la Región de Magallanes hay cerca de 16 mil glaciares.

Recientemente la zona se convirtió en noticia mundial al confirmarse dos desprendimientos de hielo desde el glaciar Grey, en el Parque Nacional Torres del Paine, de una extensión de 16 hectáreas y equivalentes a 25 canchas de fútbol.

Inti González Ruiz, glaciólogo de Fundación CEQUA, destaca la capacidad de reacción que hubo en la región para detectar y estudiar estos eventos. Advierte que hay un capital humano regional con cada vez más competencias para entender y hacer seguimiento a de cambios en las masas de hielo y sus ambientes. Y señala que la colaboración que se ha generado entre investigadores de instituciones regionales e internacionales permite aspirar a montar una plataforma de observación y monitoreo a largo plazo, porque lo importante no es sólo quedarse con la mirada de la noticia puntual sino de poder explicar en qué contexto está ocurriendo este fenómeno y cuáles son sus implicancias.

En este quehacer se unen instituciones como el Inach, Cequa, Umag e investigadores de la Universidad Austral de Chile (Uach) y de otras casas de estudios de Brasil y Alemania. Todos trabajan en alianza con el objetivo de obtener información que favorezca el conocimiento y la expertise para mantener puntos que contribuyen a la observación del clima.

Ricardo Jaña Obregón, doctor en Recursos Naturales y Glaciología, advierte que “la región es nuestro laboratorio natural y nuevamente este laboratorio natural está bajo la lupa, generando información  relevante que se convierte en un llamado a la toma de conciencia. Lo ocurrido es una oportunidad gigante para estudiar estos fenómenos y nos debe ayudar a estimular la formación de capital humano que pueda comprenderlo

El investigador de la sección Cambio Climático del Departamento Científico del Inach, señala que el fenómeno observado en uno de los sitios turísticos más relevantes del Parque Nacional Torres del Paine hace necesario que la región tome conciencia sobre la importancia de contar con una red de monitoreo sobre el comportamiento de los glaciares. Ello, porque esa información permitirá comprender el destino y el futuro de esas masas de hielo.

“En el caso particular de los últimos deshielos en el Grey, se estima que las lluvias y las altas temperaturas habrían provocado este fenómeno, pero probablemente hay otros factores que intervienen, como por ejemplo cómo está reaccionando la cantidad de acumulación que se estaría produciendo en la parte más alta, lugar que todavía no estudiamos, para poder comprender el balance de masa del glaciar completo. Porque estamos perdiendo masa glaciar aquí abajo pero en los últimos años podría haber aumentado la precipitación sólida en las partes altas. Ahora eso ocurre en el Grey. Pero ¿qué pasa en el glaciar Schiaparelli en Cordillera Darwin, qué pasa más al sur en isla Hoste, qué pasa en la Antártica? Y la pregunta se hace porque esto hay que verlo con una mirada regional”, advierte Jaña.

Plantea que efectivamente el glaciar Grey es uno de los más estudiados, porque cuenta con registros publicados y está emplazado en una zona de interés turístico de gran relevancia para la región.

En 2011 el equipo investigativo compuesto por Ricardo Jaña, Inti González y el doctor Jorge Arigony (de la Universidad Federal do Rio Grande, de Brasil) comenzaron sus estudios en el Grey. Antes que ellos, a partir de los años ’90, otro grupo liderado por Gino Casassa, había iniciado investigaciones con sensores remotos.

“Hoy en día necesitamos la verdad del terreno. Por ejemplo, ¿se aceleró el glaciar en esta pérdida de masa frontal? ¿Qué tanto se afectó el resto del hielo que está más arriba? Son preguntas interesantes de investigar. Todo el mundo piensa que es una masa estática. Pero los glaciares, a medida que empiezan a perder equilibrio, se dinamizan y eso es muy interesante de investigar ahora”, refuerza.

Los especialistas explican que los últimos desprendimientos de hielo en el glaciar Grey son los más importantes de los últimos 20 años en el glaciar Grey. Está el ocurrido en noviembre de 2017 y los dos registrados el 20 de febrero y el 7 de marzo recién pasados. Sin embargo, otros glaciares están perdiendo masa. Y hay que completar el trabajo para poder dimensionar el área perdida.

En áreas como Schiaparelli también ha habido un retroceso y que están ocurriendo cambios importantes, que muestran que la superficie del hielo se derrite un metro por mes. Otros estudios indican valores de pérdida de altura de 7 metros por año en la parte frontal del glaciar.

 “Si queremos tener la información en esos sectores debemos hacer al menos monitoreos una vez al año y mantener balizas en la zona de acumulación”, comenta.

Es hoy la Unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas, la encargada de realizar monitoreos en lugares específicos del país y busca realizar sinergias con grupos de investigación locales para aumentar las necesarias mediciones de terreno en sectores de Patagonia.

Los investigadores cuentan con nociones generales acerca de los glaciares que están perdiendo masa desde sus frentes, pero no hay certeza sobre el nivel de detalle y cómo estas masas de hielo están respondiendo a estos cambios de temperatura, o cómo los frentes de los glaciares están respondiendo al aumento de los lagos o a las variaciones de las mareas.

Ante este escenario, se hace necesario trascender de lo meramente glaciológico y abordar los servicios ecosistémicos y avanzar en la investigación del clima del futuro. En ese sentido, destaca el Programa de Transferencia Científica y Tecnológica para el Modelamiento Climático para la Planificación en la Región de Magallanes, que se está ejecutando con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y en el que Inach es la unidad técnica. Participan varias instituciones con presencia en la región y cuenta además con la colaboración de expertos alemanes. Se plantea como una transferencia de conocimiento a un público objetivo que se presenta entre los estudiantes de postgrado de la Umag y otras universidades, y a los profesionales relacionados con temáticas climáticas. Se está trabajando en la ejecución de una simulación del clima para Magallanes en el periodo comprendido entre los años 2040 y 2050 a una resolución de 2 a 4 kilómetros.

Recientemente culminó el proyecto Gaby-Vasa, exitosa iniciativa cooperación internacional Conicyt-BMBF entre Chile y Alemania, que permitió durante tres años realizar estudios en terreno en los glaciares Grey y Schiaparelli con investigadores chilenos, germanos y brasileños. Inti González menciona que CEQUA ejecuta el Proyecto de Vinculación Ciencia Empresa “Servicios ecosistémicos del fiordo De Agostini”, que ha permitido financiar y ampliar la red de observación glaciológica regional, ya que ha permitido levantar información de terreno en fiordo De Agostini en cordillera de Darwin.

El grupo espera contar con una continuidad en la observación de estos sitios de referencia   a través del financiamiento de proyectos de investigación a los que están postulando, considerando que no cuentan con recursos específicos para realizar programas de monitoreos dedicados a mantener los niveles de observación.

“Requerimos un presupuesto modesto pero necesario para operar, que abarcaría al menos 50 millones de pesos por año”, dice Jaña.

Y González agrega que “si bien ha habido proyectos que logran aportar recursos, no siempre están disponibles, por lo tanto destacó el esfuerzo de los investigadores y sus instituciones, que ha permitido “operar y contar con información sobre glaciares emblemáticos de la Patagonia. Destacamos el apoyo de la Armada y de la Conaf  y además el aporte de empresas locales vinculadas con el rubro turístico como son Cruceros Australis, Expediciones Fitz Roy, BigFoot, Grado 0, por nombrar a algunos quienes aportan con logística muy necesaria para continuar con el monitoreo en la región”.

 

 

 

 

 


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